domingo, 2 de junio de 2019

La flor enamorada



Y elevó su corola aquella flor
sobre cristales rotos y vencidos,
pues de improviso se escuchó a un cantor
 con gorjeos de pájaros espinos
que con dulzura renovó el valor
para afrontar charadas del destino
 y se nutrió su savia del dolor
tallando el vidrio en aguijones finos
protegiendo el aroma y el color
que perfuman los aires matutinos.
"Puedo erguirme de nuevo, si tu amor
me anima y riega luz en mis caminos”.

jueves, 9 de mayo de 2019

Mis lagos sureños






Liquidámbares de estrellas,

iluminan el paseo,

y en sus cabelleras rojas

la luna enciende mil besos,

al despedirse el menguante

del garzo y líquido espejo,

mientras boga mi piragua

sobre el picacho de un cerro

y otra canoa gemela

me repite desde el cielo…

Una ligera nevada

borda motas sobre el velo

de las copas del otoño

que han hechizado al invierno.

Ay, tristes enamoradas,

que ofrendarán en el suelo

verdores primaverales

y florescencias que fueron

dorado oropel de estío

y ahora plumaje de fuego.

El tiempo se ha detenido

sobre el sereno azulejo

que ha retenido en sus aguas

el esplendor de un ensueño,

liquidámbares de luna

en un llameante cortejo,

seguís sus blancos anillos

evanescentes y etéreos.

De estrellas pintáis los bosques

como un arbóreo universo,

tejiendo amable glorieta

en mi paisaje sureño.​






                                 


martes, 30 de abril de 2019

Ay, gigantes centinelas






El bosque no teme al tiempo,

sólo un incendio lo apaga

y el pájaro es un segundo,

breve flecha entre las ramas,

saetilla de relojes,

que el paisaje nos regala

y a las seis, cuando amanece,

canta frente a tu ventana.

-Ay, cucú, que me fastidias,

quiero abrazarme a mi almohada,

que afuera sigue nevando

y está blanca la calzada.

Ay, cuco del monte verde,

vuela con otros fantasmas,

déjame dormir un rato

que no ha sonado la alarma.

Los minutos pasan raudos

y el niño aguarda en su cama

que le lleve el desayuno

con café, leche y tostadas

untadas con queso blanco

y un poco de mermelada.

-Padre, muy pronto en la escuela

repicará la campana

y al maestro le fastidia

que entremos tarde en el aula.

El reloj domina al mundo

y en la cabeza se instala

de padre e hijo que cuentan

los segundos que les faltan.

Ambos miran hacia el bosque

donde el árbol se agiganta,

pues su vigor vence al tiempo

y hacia el cielo se derrama.

Las centurias no perturban

sus raíces aferradas

para florecer de nuevo

con la fronda renovada.

¡Ay, gigantes centinelas

de mi vida que se escapa!










Steffi y la loba de los témpanos





 Sí, loba de los témpanos, te adopto sin demora,
de lejos me has seguido hasta la verde isleta.
 Steffi  se ha marchado al cielo y su silueta
 se refleja en la escarcha que mi lago atesora.
.
Al verte tan distinta de mi fiel labradora
que esperaba a mi lado como tú en la viñeta
se  me ocurre llamarte, si tú quieres, Violeta,
 por la luz que proyectan los campos de mi Mora.

Así yo la llamaba porque era dulce y bruna
 y pareces la antípoda, tan salvaje y tan blanca,
mas si sigues sus huellas la verás en la luna.

Y en este otoño helado que con la nieve arranca
dejaré el viejo tango, pues dice que ninguna
 habrá igual que mi Steffi cuando el amor se estanca.

Violeta, blanca loba, serás mi compañera
 aprenderé a quererte de una u otra manera.
Tendrás que tolerar esta eterna añoranza,
si el olvido se ausenta y duerme en lontananza.









miércoles, 17 de abril de 2019

Entre el andén y el río




Aquí estoy anhelando bajo la lluvia amiga

algún tren que me lleve al paisaje soñado

y dejar esa estepa donde siempre he habitado

para explorar un monte en que el sol se prodiga.


Si la tormenta arrecia y el paraguas no abriga,

sólo queda esta espera o atravesar el vado

para hallar el camino que mi suerte ha marcado

con una blanca flecha que me orienta e intriga.


Pero el tren se retrasa y me siento cansada

en el andén que aguarda callado y solitario

la sierpe trepidante que surja de la nada,


Sin embargo parece que ha cambiado su horario,

y la opción es el río ya que estoy empapada,

aunque cruzarlo implique un acto temerario.


Olvido en el estuario

bagaje e inventario...

Me invita el pinar alto con un perfume intenso

y la nevisca flota danzando en el ascenso.​




Liquidámbar, árbol de otoño





Tu pintoresca fronda regocija
la despedida urgente del verano;
queremos enlazarlo con la mano,
pero sólo nos deja una sortija

de algún sarmiento que el color no fija
embelesando a algún árbol ufano
con verdes engañosos muy temprano,.
pues no ve el ámbar entre sus rendijas.

Y por la tarde cálida paleta
pinta en la copa gualda, ocre y castaño
 que el otoño salpica como estaño.

Cada hoja anaranjada es una aleta,
de mariposas que aman la glorieta
hasta alfombrar su suelo año tras año

y entretejer un paño
que canta cuando pasan caminantes
y susurra de amor con los amantes.


viernes, 12 de abril de 2019

El balandro fantasma



Sobre un cielo hechizado se ha dormido el velero,
desde el muelle lo atisba la inquieta labradora,
el ocaso subyuga el paisaje a deshora
con la incierta bandada que teme un aguacero.

No hay rastros en cubierta de ningún marinero,
y el ladrido impaciente me avisa sin demora
que estoy frente al balandro fantasma y es la hora
de intentar abordarlo con un plan valedero

para aclarar secretos, abrazada a mi suerte;
la tormenta se anuncia con el zigzag de un rayo,
vela la blanca luna y en penumbras me advierte

que un peligro se cierne y acecha de soslayo,
en el otoño frío de una noche de mayo,
propicia a la aventura, mas no temo a la muerte.

Y aunque nunca despierte
descubriré el enigma más allá de la vida
entre luces y sombras, al fin de la partida.