viernes, 3 de julio de 2015

Un soneto para el cuadro "La puerta verde" de Celeste del Pozo



Eran cinco escalones entre la enredadera 
y la alta puerta verde de un avatar secreto, 
atravesé la verja sorteando el parapeto, 
me encomendé a mi suerte y alcancé la frontera.


 Sentí un abrazo fuerte que era la vida entera 
de esas sabias mujeres que aceptaban mi reto,
 y yo la visitante que transgredía el veto
 penetrando en su sueño una tarde cualquiera. 


 Vi a mi madre y mi tía frente al blanco teclado, 
 la abuela sonreía junto al hogar chispeante,
 y mi hermana aleteaba pañuelos en su danza, 


 la zamba que extrañaba querencias del pasado,
sentí que trascendía esa estampa vibrante, 
salté la balaustrada y habité en la añoranza.

lunes, 15 de junio de 2015

Gran Hermana



Me gustan las carteras ecológicas, aunque no por el precio conveniente
sino porque
con ellas me siento más ligera y hasta puedo volar con dulces pajaritos,
o congeniar con loros y gallinas
 cuyos suaves copetes acaricio con la mirada puesta en el azul.
Y si el viento me ofrece otra pluma perdida de una vieja película, la uso en mi tinterillo como una joya exótica y viajera.
  Me visto entusiasmada y seductora con una buena imitación de tigre o de leopardo que me hace
 tan felina, tan fina y femenina
como las bellas fieras que hoy me inspiran
 o emulando entusiasta el cálido pelaje de un conejo muy blanco y tan bonito
que aprendo a dar saltitos en el país bucólico de Alicia.
Más leve y más hermosa, me siento agradecida,
respetando al modelo perfecto de la Madre Natura que la moderna industria imita alegremente
y  recibo
dichosa y sin alardes  
el milagro de todas las cuerinas que dibujan  serpientes, cocodrilos o carpinchos
 de  múltiples colores, tan falsos y vistosos,
sintiendo muy adentro que todas las vaquitas son Aurora, simpática historieta de mi infancia.
 Ahora me veis arriba acariciando sin prejuicios los cuernos figurados de este Bambi.
Y así me elevo por los aires más etérea y galana, bien tenue y franciscana,
otra Clara bien clara, compañera, 
gran hermana de todas las especies,
trenzando con la brisa mi corona de doradas espigas y blancas manzanillas
 tan cerca de este suelo
 y de otro cielo.




miércoles, 10 de junio de 2015

Para el cuadro "El Olvido" de Celeste del Pozo


Hoy tu pincel más delicado ha encontrado al olvido en su ventana
  y se despierta ahora la casa solariega entre claros matices de esperanza, 
  animando de pronto en "technicolor" 
las secuencias veladas de su historia secreta,
 pintadas con esmero en cada hoja fragante de aquella primavera
 que calcó tus andanzas junto a las rosas blancas de ese teatro campestre: 
tres hermanos y tú, los primos divertidos y cierta gata bella
 que atrapa el almanaque de una tienda perdida
todo está ahí latente y esperando en la íntima penumbra
 una furtiva huida de los tiempos para que vuelva a suceder,
 mientras el auto aguarda 
indefinidamente 
en el presente histórico que a hurtadillas devuelven 
 las memoriosas manecillas del reloj de la vida.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Existencial



Y así elijo esta noche
tan azul de misterio con sombras que susurran
centelleantes incógnitas que encienden la pregunta
invariable y eterna
¿dónde vas, vida mía?,
 ¿tras la nube de insomnio?, ¿tras la puerta final del laberinto?
¿tras la carrera incierta de las cebras salvajes más allá de la jungla
sin oriente y sin cielo ?
 Danzan nuestros caminos serpenteantes y ambiguos
que de pronto se apartan y de pronto se encuentran
 en esta encrucijada tan díscola y confluente.
Así entre verdes bosques o por la blanca estepa, sobre el glaciar tonante que estalla en azulejos y espeja nuestro océano.
 Y es así noche a noche, Atlantes distraídos,
sostenemos la ínsula mítica y trashumante que a veces habitamos,
trazando esta parábola con el compás del tiempo de la leyenda urbana.

sábado, 2 de mayo de 2015

Crucero General Belgrano



Entre torrentes de espuma
y raudales de cristal
avanza esbelto el crucero,
poblado de hombres de mar.
Albas gaviotas saludan
la proa que esparce sal
y una estela de puntillas
despide la popa atrás.
El viento es lobo fueguino
en el paisaje glacial
y la tarde se ha esfumado
bajo un sombrío cendal.
Ya la luz se va esfumando
en la gélida postal
cuando negro sol en llamas
conmueve al sollado en paz
y la nave se sacude
en un vértigo letal.
Desolados los marinos
ven al barco naufragar
con arrojo sueltan balsas
y se lanzan a la mar:
los heridos van primero,
los sanos aguardarán
que haya espacio suficiente
y no haya peso de más,
el barco empina su casco
cuando salta el capitán.
Un pensamiento inquietante
agita el sombrío mar:

¿Hasta que llegue el auxilio

cuánto tiempo pasará?
La cruda noche sureña
Fustiga las balsas ya
Y el viento helado lacera
Como un látigo voraz
Una plegaria en los labios
a  Stella Maris dirá:

”Te pido Madre del Cielo

que no me dejes llorar,
 que nos cobije tu manto
te ruego, Madre del Mar,
¿ que nos oriente tu estrella
en este abismo mortal,
que nos entibie tu lumbre
en esta noche fatal
y el valor nos acompañe
firme y recto hasta el final.
Belgrano espera en la puerta
de la historia nacional
a los héroes del Belgrano
que la Patria ha de abrazar
y un pabellón argentino
del oleaje más austral
celeste de aguas profundas,
blanco de otoño invernal
habrá de envolver los cuerpos
que quiere albergar el mar,
entre torrentes de espuma
y raudales de cristal.

viernes, 12 de diciembre de 2014

La Capitana




Convoqué a las estrellas para buscar mi estro
y un astrolabio milagroso marcó tus coordenadas de inmediato.
Subí a mi nave más velera y me lancé a la mar con valentía
 de cara al cielo, encendida la piel, avizorando soles.
Entonces fue más rosa que nunca la rosa de los vientos:
 floreció por milagro en altamar pintando primaveras,
y orientando mi rumbo con brisas  perfumadas de playas escondidas
hasta encontrar tus luces de bengala.
La aguja del compás bordaba primorosa el derrotero…
Allí estabas, de pie sobre los riscos, fosforescente en la entusiasta marejada;
 yo  bien cerca de ti, bogando a toda proa hacia el acantilado,
(a un naufragio seguro), por miedo de perderte,
perderme yo primero- le dije a mi coraje.
-Aquí estoy,  mi rumbo ahora es tu rumbo -te animé capitana-,
¡alcanza  ya mi barco en este golpe de ola, no lo pierdas!
A nado te lanzaste hacia el bauprés, yo te tendí los cabos,
y te asomaste alegre por la borda, mientras el mascarón soplaba burbujas de esperanza.







miércoles, 29 de octubre de 2014

Lilas para Lila




He inventado tu cesto de lilas esta tarde
regado con la lluvia que tanto ha trasnochado
por sombrillas floridas que piden que te aguarde
bajo el árbol de vida que florece a tu lado.

La bici inicia el viaje una tarde de enero
de racimos violetas por fragantes espacios 
y yo aprendo tu arrullo mientras sueño y espero
que me miren risueños dos soles de topacios.

Y la brisa te mece y en mis brazos te acunas
hasta que tú te marchas con otra bicicleta,
en tanto que el destino va eligiendo sus runas:

preparando alegrías y alguna jugarreta
en la arena cambiante que mudará las dunas
y estrenará su danza tu bici en la ruleta.