jueves, 21 de abril de 2016

En el fin del mundo


En el fin de la tierra encontré una gaviota
que alcanzaba en el vuelo una playa nevada,
 bien deseaba que fuese mi alma libre e ignota
 pintando evanescente su silueta plateada.

Extendía mis brazos en la borda del barco,
pues la metamorfosis prometía ser breve;
 pensé que yo era el ave ascendiendo en el marco
de los siete colores que esmaltaban la nieve.

La alegría me aislaba de mi entorno viajero:
mar y cielo confluían y un silencio rotundo,
marcando  la frontera de aquel etéreo albero.

Fui pájaro o fui  hada ya en ensueño profundo,
mi levedad flotaba en torno al orbe entero
y crucé el arco iris en el final del mundo. 








domingo, 6 de marzo de 2016

Espejismos de otoño



Despertaba el otoño a la hora pactada,
la niebla se esparcía con efluvios de nardos,
y el olvido en el campo azuleaba los cardos
fingiendo primaveras de tarde enamorada.

El sol en su crepúsculo hechizaba la aguada,
y entre cuerdas y vino recitaban los bardos, 
sobre el ramaje espeso soñaban los leopardos
ardorosos idilios de una noche dorada.

Y yo busqué tus pasos en la bruma hechicera
de un mayo anaranjado con letargos profundos
que cambiaban indicios en la nube viajera

por rojos espejismos en cielos vagabundos,
mas sólo era un esbozo de luna pasajera
que eclipsaba miradas en este y otros mundos.








jueves, 7 de enero de 2016

Romance en el Lácar



¿Recordarás acaso cuando tú me esperabas en la punta más alta de la luna?
Era cuarto creciente junto al lago de plata,
frente a la cordillera con sus góticos picos tan níveos y virtuosos.
Se peinaban las ondas como novias de espuma, 
si el viento enamorado las besaba con silbos obsecuentes.
¡Ah el viento patagónico del Lácar de febrero! 
Y tú y yo en la piragua dorada de la luna bajo la noche centelleante de luceros…
Y luego el plenilunio, majestuoso y callado, 
llevándonos a cuestas por todo el universo, pletórico de estrellas o azucenas.
De pronto fue el menguante bajo la lluvia helada, 
tú y yo, desorientados,
 de la proa a la popa de la luna,
que rolaba borrosa y desmayada hacia occidente.
 Y nosotros buscándola y buscándonos,
  y el cielo encapotado en el austral silencio.
 Fuimos entes perdidos en la galaxia incierta y solitaria
bajo aquel novilunio que no nos recordaba (y aún era verano)
 Sólo el celeste etéreo del Lácar argentaba
cuando el frío silente iluminó de nieve aquel nocturno.
https://youtu.be/u8s6bBWVLg0

sábado, 8 de agosto de 2015

Abuelo del camino




Abuelo del camino,
gracias te daré siempre por brindarnos
tus  fiestas de colores y dulzuras,
tus vuelos perfumados de susurros
o el silencio elocuente de tu abrigo.
¿Cómo no amarte a ti tan misterioso, que ves pasar las horas
y trasciendes el tiempo mutando en piedra eterna
 para dar testimonio universal de otras historias?
 Bien conoces la mía, abnegado vigía,
 confidente romántico del alma enamorada de la vida,
 si encontrarte a la vera del camino nos reconforta siempre
 al sortear los pasajes desiertos de este mundo.
No hay soledad ni pena que pueda desdeñar tu fronda amiga,
Rascacielos de nidos y gorjeos, bulle la luz en tu ramaje ameno.
Albergas mil hogares invisibles y el mío trashumante,
 si cansada te abrazo y me duermo en tu sombra,
me miras desde lo alto, bamboleando tu copa que ofrece su aire puro
Tú no puedes seguirme, pero siempre me esperas, al descender del muelle,
 Abuelo confidente de aventuras…

miércoles, 5 de agosto de 2015

May, la maga rosa






Más allá del Atlántico y la cinta costera,
  ha iniciado su barco la saga aventurera, 
donde el viento desata cimbreantes tolvaneras 
 sobre verdes palmares y esmerilada arena, 
se esconden regios cofres entre redes de perlas
 que May labra en un mapa de brillantes planetas, 
  frente a su factoría rutilante de estrellas, 
dorada por meteoros y chispeantes luciérnagas.
... 
 ¿Eran poco confiables en un mar de turquesas 
la herencia  gaucha afable, la huella de Valencia 
o el bretón bisabuelo que entregara su hacienda
 al Río de la Plata, meta de sus quimeras, 
arriesgando sus naves en temeraria empresa
 de recios vendavales y olas filibusteras
 que encienden la oriflama de fogosas tormentas
con auras del sudeste que humedecen la tierra? 
.
 En su cesto de infancia, rojo de dulces fresas
el suave chocolate hoy sublima su esencia
despertando nostalgias de las blancas abuelas, 
desde tazas pintadas y azules transparencias
en deliciosa ronda por la alegre goleta
que navega los sueños de la antigua escollera 
 y en un mar de corales su alma volatinera
 endulza ahora la lira que columpia sus velas
 bajo un beso de ocaso que enciende la caleta.
 

lunes, 3 de agosto de 2015

Un ballenato en Buenos Aires


¿Acaso eres escolta, mi gentil ballenato? 
¿O has partido de Madryn prendado del paisaje?
 Tal vez has presentido que yo emprendía viaje
 y entraste en el Mar Dulce nadando largo rato.
 

 Quizá viste algún cuadro o te contó algún pato
 que yo te extrañaría y tentaste el viraje. 
Nunca pensé que fueras alguna vez mi paje, 
¿encontrarás tu estrella después de este arrebato?


 Lejos tu Doradillo, lejos tu azul península…, 
recalas en El Plata, hondo y exuberante.
 ¿Te engañó el sol de agosto o la luna hechicera?

 ¿Te prometió el meteoro alguna verde ínsula,
 y orientaste el trayecto a un puerto fascinante?,
 ¿o  perdiste tu rumbo, detrás de una quimera?

martes, 28 de julio de 2015

El abuelo, la niña y la fragata (para el cuadro de Celeste del Pozo



 Te mira Buenos Aires, fragata enamorada,
 de estas aguas leonadas que dan siempre cobijo
al nauta que promete, sea extranjero o hijo,
 respetar las insignias de tu tierra sagrada.

No habrá motín alguno ni una artera emboscada
que pueda someterte ante un fraude  prolijo:
-Seré sólo la novia del puerto que yo elijo-,
canta tu voz de pueblo en fogosa algarada.

Te saluda la sangre de tres generaciones
de gallardos marinos que extendían tu vela
por conocer los mares de exóticas naciones

y hoy te elige Celeste para su bella tela,
recordando a su abuelo quien honró tus blasones
hablándote de hazañas camino hacia la escuela.