jueves, 1 de septiembre de 2016

El ángel olvidado





Te he encontrado muy triste en medio de la plaza
entre los matorrales que alimentó el descuido,
tu aliada era una niña que partió hacia el olvido
con el sol que una tarde despidió en la barcaza.

Levanta la mirada y mira la terraza
 creo que en sus tapiales aletea algún nido,
 porque entre la espesura hay un trébol florido
y en busca de semillas planea una torcaza.

¿Acaso te hace falta la diadema de espliego
que esa amiga tejía en cada primavera
sobre tus margaritas que necesitan riego?

 Ondula tu cabello la vieja enredadera
con hojas de almanaque que he enrollado en un pliego
porque he vuelto a peinarte, yo soy tu compañera.





miércoles, 31 de agosto de 2016

Recuerdos dorados






Hay una imagen que a menudo añoro
 a contraluz de diáfanos reflejos.
que mi retina en mágicos espejos
esconde en el cendal de su tesoro.

El mar te recibía con un coro,
si el sol se distraía en los bosquejos,
nimbando tu silueta desde lejos
con un tibio joyel de tinta de oro.
    
Y en aquel arenal resplandeciente
entre piedras preciosas del paisaje
la llama de la alquimia fue la fuente

que encandiló el idilio del viraje
para sembrar de luz eternamente
el destino final de nuestro viaje.






lunes, 22 de agosto de 2016

Aguas seductoras




Funámbulos espectros repliegan las sombrillas
y luces soñolientas exploran el boscaje
de penitentes pinos que rezan al celaje,
mientras en la enramada se hamacan las ardillas.

Olas fosforescentes extienden sus mantillas
en la noche viajera que ha entoldado el paisaje,
y esa luminiscencia enciende este paraje
con vuelos de gaviotas que pueblan las orillas.

Y por la playa corre un perro entusiasmado,
buscando alegremente las sales bienhechoras,
seguido por los pasos de su dueño cansado

tras la ruda jornada que ha robado las horas
de la luz que refulge con libre desenfado
en la espuma que ofrecen las aguas seductoras.









miércoles, 17 de agosto de 2016

Querido árbol galáctico



En mi viaje celeste descubrí tu ramaje,
tus ramas infernales sobre el azul sidéreo
como si en tu planeta un bosque  deletéreo
te atrapase entre lianas de apetito salvaje.

Hoy agrego mi savia a ese rojo ropaje
para que tus raíces nutran el tronco férreo
y una corona de hojas perfume un verde etéreo
para enlazar las cintas que tejan tu follaje.

 Y el viento que fatiga tu alquería lejana
me ha visto y cambia a veces su arena por rocío
soplando de los polos el agua que te sana

para que tus espejos no reflejen el frío
sino una primavera que cante a la mañana
y palpite la vida en tu ensueño de estío.


viernes, 12 de agosto de 2016

Bendito Trigal





Una cortina de oro se agita a la distancia
si la brisa andariega perfuma la llanura
y entre prados de flores de fragante hermosura
                                 las espigas menean su espléndida elegancia.                                                                   
 En trenzas amarillas prodigan la sustancia
que enriquece la vida con amable ternura,
y el viajero admirado descubre la frescura
de los trigales rubios y su gentil prestancia

adornando el paisaje en un mapa propicio
que el sol ha destacado con su color divino
y privilegia el mundo tan noble beneficio

del cereal favorito como rey del molino,
bendecido por todos en su poder nutricio
de pan para los ricos y para el campesino.







              












lunes, 8 de agosto de 2016

Lluvia y luna



En la mano traías una flor amarilla
cuando vi tu sonrisa una noche de enero,
nos mandaba la lluvia hacia un lejano alero
                                 pero me señalaste una inmensa sombrilla.                                 

Prendiste el diminuto girasol en mi hebilla,  
tu corazón me hablaba por el camino entero
junto a un rayo, preludio del sonoro aguacero  
y un chasquear de burbujas sobre la alcantarilla

 Entonces nos miramos buscando una respuesta
y luces de colores chispearon en el suelo,
tal vez a fin de año quedaron en la cesta

fuegos artificiales para correr el velo
de aquel tropel de nubes que perdieron su apuesta,
porque una luna de oro nos reflejó en el cielo.



miércoles, 3 de agosto de 2016

Bonilunio



Era la luna una farola de oro,
y el río iba espejando sus torrentes
para que se mirara en sus afluentes
que le ofrecían un caudal sonoro.

Feliz resplandecía con decoro,
reverberaba plena en sus vertientes,
bruñendo con estelas esplendentes
el burbujeante curso tan canoro.

Y un sauce que dormía en las orillas
soñaba que doraba su melena
entre cascadas de aguas amarillas.

Tembló la luna al vislumbrar la escena
pensando en la hojarasca de la trillas,
buscó una nube y evitó la pena.