martes, 9 de abril de 2019

Libro y roble





Yo contaré tu historia, bello roble,
te han despojado de tu celulosa 
para armar un cuaderno verde y rosa,
desde tu tronco de madera noble.

Si yo pudiera devolverte el doble
y hacerte renacer con una hermosa
copa de flores que se eleve airosa
mientras suenan tambores en redoble.

Y en cada nueva página quisiera
pintar  retoños, pámpanos y hojas,
desde las mías y hasta alguna fiera

que en el columpio de tus ramas rojas,
  plena de amor y selva se durmiera
 como el yaguareté o la que tú escojas

e ilustrar en mis fojas
 un cielo del color de los jacintos
que brille en tus horquillas y en tus cintos.







domingo, 7 de abril de 2019

El piano de mamá






Ha sonado tu piano en un rincón del alma
y llueven partituras de las viejas gavetas,
parece que tus dedos volaran como aletas
de un delfín melodioso que con silbos me calma.

Ensueños musicales en mágicas carretas
desgranan sus bemoles y en tu teclado empalma
una antigua rapsodia que la congoja ensalma
con notas armoniosas que ensayan sus saetas,

y místicas se elevan al cielo en rauda fuga
 en sonatas llameantes y hechiceros nocturnos,
latiendo en las estrellas que la noche conjuga.
                                   
Y la mañana brilla, mamá, cuando entre turnos
evoco tu concierto que me envuelve y subyuga,
pintando de colores mis tiempos taciturnos
                                                                                              

sábado, 6 de abril de 2019

La nube soñadora


 Te despierta mi rama, ¡oh nube soñadora!,
demoras tus paseos sobre el cielo rosado.
Dice una mariquita que el sol se ha  enamorado
del color de las lilas que un ave bienhechora

pintara por la tarde con licor de una mora,
pero yo estoy sediento y te mando un recado:
Necesito la lluvia que el viento se ha llevado;
esa flor que te alcanza, te  acaricia y te implora

es la feérica imagen de la mano de un hada
que atrapa tu agua fértil hacia la azul cascada
 ¿No ves el pececito que encontró el cauce seco

y escapó del arroyo que es un terroso hueco?
Me miras con fastidio, porque se escucha el eco
del trueno que te anuncia que abandones tu almohada.

Y llueve en la alborada:
las gotas dejan perlas en mi endeble follaje,
y  brotes de esmeraldas adornan el ramaje.

jueves, 4 de abril de 2019

Mi adorable tordillo




Por esa calle sola no tienes compañía,
mi adorable tordillo la buscas en tu sombra,
te mira en la calzada la estampa que te asombra,
mientras luces traviesas van desplegando el día.

Única parroquiana de la cafetería,
ignoro la afectuosa palabra que te nombra,
para correr contigo por la florida alfombra
de diáfanas praderas después del mediodía.

Somos expectativas de un acontecimiento, 
aisladas por vidrieras de una esquina desierta
yo, firme observadora del singular momento,

hoy me acerco a tu impronta desde mi pensamiento
que me incita a escaparme por esa puerta abierta
y alentar tu galope al capricho del viento.



lunes, 1 de abril de 2019

Serenata de amor







Del viento de la tuba ha brotado la vida

y sus notas despiertan al arisco desierto,

una lluvia de flores lo transforma en un huerto

y el tronco pinta alguna primavera perdida.


Amor, me has regalado la mejor bienvenida:

festeja tu elegancia el secreto concierto

del río subterráneo que irrumpe a campo abierto

con sonoras burbujas que buscan la salida.


Tu música transforma el cansancio del mundo

en un jardín alegre de fragantes vapores

y la arena abre paso al humedal fecundo


que sonríe animado por alados amores,

mientras el tiempo late sin parar un segundo

y en nuestros días brillan melodiosos colores.​


domingo, 31 de marzo de 2019

Primera armonìa





Hay pájaros que anidan en mi frente un momento, 
me ofrecen una pluma con historias viajeras,
 y transcribo sus cantos como fiel pasajera
 que sus alas transportan en un antiguo cuento.


 Tal vez fui Pulgarcita -recojo en mi memento-
y hallé una golondrina herida en las afueras;
 las dos fuimos un día alegres compañeras 
y surcamos los aires con los soplos del viento


tras pájaros azules e ilusiones rosadas 
que en mi mente anidaban buscando la poesía 
en los torrentes claros de fuentes encantadas.


 De aquel vuelo ha aprendido la eterna melodía
 como otra ave canora de cerúleas bandadas,
 entre escalas y arpegios, feliz, el alma mía.

Claroscuro



Una puerta celeste he descubierto
tras el dosel rosado de la luna
y de pronto me encuentro ante la duna
de un universo insólito e incierto.

Tal vez dormida pienso que despierto
y la rueda fugaz de la fortuna
me arroja hacia el futuro de una runa
que anuncia displicente que ya he muerto.

Y la laguna ambigua me refleja,
esperando el balandro del destino,
cuando se hunde mi pie como una almeja

en el musgo fangoso del camino
y al librarme mi mente se despeja
de la onírica niebla en esfumino.