martes, 8 de noviembre de 2016

Marinera




Era la hora de dorar ancla al sol, 
de tremolar gaviotas y pañuelos,
de aventar vela y ola hacia la espuma
de aquel mar de tritones y sirenas.
Estrenaste mantilla de manola,
claveles en la boca, chispera de sonrisas
y te lanzaste oceánica y corsaria
a correr agua y cielo, aventurera.
Al vuelo de tifones y huracanes,
tu velero rielaba espejos constelados.
Robaste caracolas  a la playa,
nardos a las orillas,
cofres y pergaminos a la arena.
En la playa atisbabas relámpagos de faro, redes y pescadores…
Y sin saber por qué no regresaste:
arrojaste la brújula , el timón a la banda
y  lanzaste tu proa hacia la niebla.
Rolabas en tu barca sin descuidar el norte,
la brisa te traía cuerdas y castañuelas,
fanales rutilantes sorprendían las sombras,
ardían mil candelas,
y crepitaban los maderos del naufragio sobre el horizonte
astral de fuegos fatuos y de hogueras.






jueves, 3 de noviembre de 2016

Los planetas de May


Quisiera visitar esos planetas
que están fuera del campo de mis ojos,
pero el presente niega mis antojos,
aunque mis sueños hagan las maletas.

Hay ocho rutilando en las maquetas,
siempre mi Pluto corre los cerrojos
o gruñe ante frecuentes desalojos,
porque es el perro de las historietas,

no el temible Señor de los Infiernos
oscuro y a la zaga de Neptuno
para mí es la minúscula pelota 

de la galaxia azul de mis cuadernos
 y en la tabla del sol número uno
por ser entre los astros su mascota.

No una luna remota, 
ni un lejano dios griego de abundancia,
ni el as de un cinto helado a la distancia,
sino el libre planeta de mi infancia.







jueves, 6 de octubre de 2016

Preludio


Envolverse en la seda,
dar a luz al amor en la aurora del tiempo,
amanecer la tarde al respirar la copa;
los dedos como pájaros perfuman el espacio,
mientras la rosa primordial le canta al viento
y se enciende en nosotros la mirada.
 Tú y yo sobre la luna
en los juegos del aire y en el rostro del agua,
que nos repite en ecos y latidos,
desde la tierra verde hacia estrellas calladas
que desgranan eternas serenatas,
 pintando nuestros nombres
 en la noche viajera 
que teje soñolienta su alborada.
Al borde del cariño,
quiere alegrarse el alma
 y el reloj de la sangre
en el temprano rosicler del día
sonríe entre fragantes llamaradas
en un fuego de menta
que acaricia las voces
 y apaga las distancias.


lunes, 3 de octubre de 2016

Exploración oceánica



He nadado hasta el bosque de coral
a buscar  el tridente de Neptuno
que mostraba la carta occidental
del templete erigido para Juno.

Detrás de mi escafandra de cristal
vi anémonas y peces, mas ninguno,
entre estrellas del viejo pedestal
con el perfil del hipocampo bruno.

Me sumergí detrás del atolón
por aquel monte vivo y escarlata,
entre las madreperlas de un peñón,

y encontré en la rocosa escalinata
el puño de azabache en un arpón
que era el caballo mítico de plata.


jueves, 1 de septiembre de 2016

Guirnaldas melodiosas



El camino se pinta de guirnaldas
con filas de canoros soñadores,
mientras el día pliega sus colores
hechizado de granas y de gualdas.

Un columpio animado a mis espaldas
se mece con la brisa entre vapores
y en la aurora un pincel de picaflores
matiza rosicleres y esmeraldas.

Mi ventanilla espeja sus perfiles
 vibrantes de zumbidos y aleteos
como alegres e intrépidos alfiles,  

y un orquestal concierto de gorjeos
 puebla el tablero espléndido de añiles
cuando en el cielo empiezan los torneos.








                                                  

Paisaje encantado

El arroyo discurre entre las peñas
en cascadas chasqueantes y espumosas,
se diría que ondinas misteriosas
salmodiaran sus cánticos risueñas.

   No son siempre visibles por las señas,
y se cuentan historias fabulosas,
                  si a menudo se muestran impetuosas                   
                                e irrumpen de repente entre las breñas.                               

Cuando el viajero inquieto por la espera,
sale de su escondite tras los pinos
para alcanzar a nado la ribera,

el agua se alborota en remolinos  
y la incierta emoción de una quimera
será alforja de todos sus caminos.

El ángel olvidado





Te he encontrado muy triste en medio de la plaza
entre los matorrales que alimentó el descuido,
tu aliada era una niña que partió hacia el olvido
con el sol que una tarde despidió en la barcaza.

Levanta la mirada y mira la terraza
 creo que en sus tapiales aletea algún nido,
 porque entre la espesura hay un trébol florido
y en busca de semillas planea una torcaza.

¿Acaso te hace falta la diadema de espliego
que esa amiga tejía en cada primavera
sobre tus margaritas que necesitan riego?

 Ondula tu cabello la vieja enredadera
con hojas de almanaque que he enrollado en un pliego
porque he vuelto a peinarte, yo soy tu compañera.