domingo, 4 de agosto de 2013
La flor en el viento
miércoles, 12 de junio de 2013
Fragata Libertad
de la codicia humana prisionera,
amarrada tu esencia tan viajera
sin avatares y a la expectativa.
En un paisaje extraño, pensativa,
entre barcazas, muelles y escolleras
se adormece tu gala marinera
sin juventud alegre e impulsiva.
Se pliegan sin flamear tus velas quietas,
no hay maniobras ni cantos ni aventura,
pero te acuna la ilusión secreta
de liberarte en grácil singladura
para esfumar tu diáfana silueta,
entre celajes de la mar oscura.
En un paisaje extraño, pensativa,
entre barcazas, muelles y escolleras
se adormece tu gala marinera
sin juventud alegre e impulsiva.
Se pliegan sin flamear tus velas quietas,
no hay maniobras ni cantos ni aventura,
pero te acuna la ilusión secreta
de liberarte en grácil singladura
para esfumar tu diáfana silueta,
entre celajes de la mar oscura.
martes, 11 de junio de 2013
Repiqueteando versos

Dulce es la
palabra grave
al final de
cada verso
si queréis
un metro terso,
cuando es aguda se sabe
sumar
sílaba es la clave
por este medio sencillo
que ajusta
como un anillo,
no se
equivoca la brújula
restando
una si es esdrújula
y si hay
rima canta el grillo.
A mi ritmo
lo sustento,
aunque me
llueva la crítica
y me caiga una filípica
que yo bailo hasta en el viento,
y aprendí a palmear acento
desde chica y si algo falla
pronto mi
boca se calla,
igual cuando veo errores
y es porque pago con flores
las flechas
sobre mi valla.
Y no estoy para estribillo.
aquí se termina
el tema:
“Falta que
nazca el poema”,
me apunta
con el flequillo,
Igor que es
un borriquillo
de pausada
perorata
yo le daré
una batata
para que esté
masticando
y no me
siga empujando
para que meta la pata
con tanto
dar en la lata,
pues criticar no le tienta
él juega solo en la cancha
pues criticar no le tienta
él juega solo en la cancha
por si la
miel no le sienta
como decía, se cuenta,
como decía, se cuenta,
martes, 4 de junio de 2013
Maga roja de otoño
que encenderá la yesca del
otoño
dando lumbre a doradas aventuras por esos bosques gualdas de naranjos,
chisporroteantes de hojas,
bajo una ráfaga de luz que apura el calendario
bajo una ráfaga de luz que apura el calendario
hacia abriles de
viento
y mayos de lloviznas insistentes que disuelven estrellas,
cuando buscan en vano y sin descanso reflejarse en el biombo satinado de
la luna.
Dormita el aire entre los pliegues de la brisa
y el campo despereza su holocausto letárgico,
soñando con
perdidas primaveras
de verdores
vibrantes que se han ido
a otro circuito frívolo del tiempo, autómata impasible,
que repite rutinas de un ciclo itinerante,
mientras mi prodigioso pedernal insiste con el rito,
entre los leños
húmedos de impiadosas borrascas,
susurrando la fórmula secreta bien erguida en mi vuelo,
desafiando el espacio
electrizado de tormentas
con mi traje más rojo de maga del otoño, prolongando las llamas del ocaso,
en tanto que mis labios pronuncian el conjuro:
“No crepite la hoguera, que se incendie de oro, que chispee perpetua
y el fuego
inextinguible del verano fulgure en nuestro abrazo".

viernes, 29 de marzo de 2013
A Jesús
sábado, 2 de febrero de 2013
Calendario Vital

Era tan verde la llama
esa mañana,
que se enhebraba en el aire
con vapores envolventes, transparentes.
De la hojarasca subía
fresco aroma de alhucema y hierbabuena.
¿Por qué me viste, viajero, tonelero,
de las vides perfumadas?
¡Alma que eras golondrina
con alas de diapasón,
tus cuerdas tañen muy lejos,
porque están peinando al sol!…
Atardecida la hora se enamora
del agua de mis espejos que están lejos…
¡Añejo vino de hiel!,
gota a gota en la derrota...
Las calles cantan estío, arde enero: y tengo frío,
la umbría siesta del monte me adormece en el sendero,
¿por qué te fuiste tan lejos de mi bosque, forastero?
Del ramaje las alondras,
desde el coro de las sombras
me despiertan con sus trinos y me pierdo,
deambulando taciturna en el recuerdo...
¿Es el viento quien suspira en mi ventana…
por la esencia, por la grana de las ciruelas tempranas?
Con vuelo de mariposa,
la nostalgia me sorprende entre las rosas…
Y sin darme cuenta siento,
tantas vidas, tantas luces, tantas cosas
tan ajenas y tan mías,
mientras fluye silencioso, indiferente,
este oleaje irreverente, tan urgente,
que me lleva en su vaivén hacia mi suerte
soslayando los peñones de la muerte.
¡Ay, destino enmascarado en la penumbra,
bien tramado y maquinado
por el tiempo, por las nornas y los hados!
De la hojarasca subía
fresco aroma de alhucema y hierbabuena.
¿Por qué me viste, viajero, tonelero,
de las vides perfumadas?
¡Alma que eras golondrina
con alas de diapasón,
tus cuerdas tañen muy lejos,
porque están peinando al sol!…
Atardecida la hora se enamora
del agua de mis espejos que están lejos…
¡Añejo vino de hiel!,
gota a gota en la derrota...
Las calles cantan estío, arde enero: y tengo frío,
la umbría siesta del monte me adormece en el sendero,
¿por qué te fuiste tan lejos de mi bosque, forastero?
Del ramaje las alondras,
desde el coro de las sombras
me despiertan con sus trinos y me pierdo,
deambulando taciturna en el recuerdo...
¿Es el viento quien suspira en mi ventana…
por la esencia, por la grana de las ciruelas tempranas?
Con vuelo de mariposa,
la nostalgia me sorprende entre las rosas…
Y sin darme cuenta siento,
tantas vidas, tantas luces, tantas cosas
tan ajenas y tan mías,
mientras fluye silencioso, indiferente,
este oleaje irreverente, tan urgente,
que me lleva en su vaivén hacia mi suerte
soslayando los peñones de la muerte.
¡Ay, destino enmascarado en la penumbra,
bien tramado y maquinado
por el tiempo, por las nornas y los hados!
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