miércoles, 17 de mayo de 2017

Femina habilis



No eras “femina sapiens” todavia
cuando la fronda te  prestó su abrigo,
y otras quisieron pernoctar contigo
en la selvática humedad sombría.

Ellos oteaban en la lejanía,
vosotras tras el  plátano o el higo
para endulzar al temerario amigo,
que tal vez ya soñaba cacería…

Ardi o Lucy seréis en la memoria
de los primeros clanes casi humanos
quisiera yo, una May, vivir la gloria

 de poder hamacarme con las manos
y vivir en lo oscuro de la historia
en total libertad con mis hermanos.




martes, 9 de mayo de 2017

El libro de los sueños





El libro de los sueños he encontrado,
escondido en la arena del desierto
a través de los siglos soterrado       
en un paisaje calcinado y yerto
por el fuego del sol en la hora plena
(tal vez llegar aquí valga la pena).
Oigo el silencio y páginas que escapan,
el viento glosa el incunable abierto
con la voz de las horas infinitas
en un idioma ignoto, mas no incierto
que revela la esencia primigenia, 
si el sabio soñador me hace la venia.
Todo voy descifrando ante mi asombro,
mientras abro los ojos y despierto
tendido entre las dunas reconozco:
mi cuerpo de tensiones ya liberto,
y un demiurgo sin nombre me señala
el tiempo de los dones y el mandala
donde  la eternidad se manifiesta
cuando todo transcurrey nada advierto,
 en la tarde embriagada de colores
por el manual de la ilusión  diserto
sobre ensueño, quimera y espejismo,
a salvo de bastiones de realismo.



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viernes, 5 de mayo de 2017

Ojo universal



El gran ojo de Dios refleja el cielo,
y el mundo se resuelve en su pupila
que adensa la alba nube, si destila
un llanto de dolor en su pañuelo.

Es bálsamo el azul como consuelo,
si el sol nuestras tristezas encandila
con la tibieza de su luz tranquila
 que desgrana colores en el suelo.

Pues la naturaleza en su prodigio
descubre la alegría en los rincones
y no queda de sombra ni un vestigio,

floreciendo gavillas de ilusiones
 para realzar su ciclo con prestigio
y equilibrar la vida y sus pasiones.






lunes, 3 de abril de 2017

Miradas


Al mirar esos ojos -no sé quién será el dueño-,
mi corazón despierta con un roce de rosas,
y elijo el lapicero que habla de horas hermosas
 en las hojas de un libro que vuelan hacia el sueño.

Será algún nigromante que ha cambiado el diseño,
animando el desierto con su playa graciosa
ceñida por los mares y por la selva umbrosa
 con ágiles bandadas de un paisaje risueño.

El reloj se detiene en mi mundo que añora
vivir la fantasía desterrando ese ruido
de rutina y hastío que la vida deplora

con mágica añoranza de algún edén perdido
que el alma solitaria a veces rememora,
absorta en embelesos que borran el olvido.

martes, 28 de marzo de 2017

Hilandera de luz


¿Y es Jean Gray, quizá Selene o Rapunzel
la hilandera que proyecta su papel
con luz ámbar de limón en aluvión   
y decide si hay nocturno o claridad,
mientras duerme o se despierta la ciudad?
Media luna o áurea pluma es esa cuna
que ha mecido a nuestra diosa esplendorosa
cuyo pelo irradia sol, ése es el rol
de esa regia aurora austral, meridional
¿O es tal vez diosa boreal?
No es Laponia, es la blanca Patagonia.
bien sureña que derrama
el albor que urde la trama
de los días y las noches
 con los broches
del ocaso y la alborada
bien dorada y melodiosa
en las alas, en los silbos
 o en  el aire perfumado de las rosas
y en los sueños vespertinos de las cosas.


jueves, 23 de marzo de 2017

Ay, ave sideral... (Para un cuadro de Remedios Varo)


Ay, ave sideral, luna cautiva,
encerrada en la jaula de una torre.
prisioneras las dos, y el viento corre
las nubes de esa escala fugitiva.

Hoy la lluvia en mi verbo no es esquiva
que el estro del color nada se ahorre,
si el pincel de Remedios me socorre
con la luz de su genio siempre viva.

Y el albor titilante de una estela,
atrapada en las aspas de un molino,
haga girar la rauda manivela

en mis versos astrales de marino,
tripulantes del cosmos en la vela,
del barco de papel de mi destino.





domingo, 5 de febrero de 2017

Amores gatunos (Historia casi real)




Así se conocieron Linda y Teo,
una tarde de sol cuando mi gato
salió al jardín siguiendo un arrebato
y descubrió a su amiga en el paseo.

Todavía en las alas de Morfeo,
vi la versión felina del retrato
del hada de la nieve y en un rato
decidí atesorar su ronroneo.

Tres ovillos de nubes y otro bruno
jugaban en la cesta, ante mi asombro,
meses después faltaba la pareja.

Los críos se mudaron, quedó uno
que mira por encima de mi hombro
la luna que hoy desata la madeja.


Y en su cara refleja,
como si fuera un áureo camafeo,
 el misterio de amor de Linda y Teo.