viernes, 12 de agosto de 2016

Bendito Trigal





Una cortina de oro se agita a la distancia
si la brisa andariega perfuma la llanura
y entre prados de flores de fragante hermosura
                                 las espigas menean su espléndida elegancia.                                                                   
 En trenzas amarillas prodigan la sustancia
que enriquece la vida con amable ternura,
y el viajero admirado descubre la frescura
de los trigales rubios y su gentil prestancia

adornando el paisaje en un mapa propicio
que el sol ha destacado con su color divino
y privilegia el mundo tan noble beneficio

del cereal favorito como rey del molino,
bendecido por todos en su poder nutricio
de pan para los ricos y para el campesino.







              












lunes, 8 de agosto de 2016

Lluvia y luna



En la mano traías una flor amarilla
cuando vi tu sonrisa una noche de enero,
nos mandaba la lluvia hacia un lejano alero
                                 pero me señalaste una inmensa sombrilla.                                 

Prendiste el diminuto girasol en mi hebilla,  
tu corazón me hablaba por el camino entero
junto a un rayo, preludio del sonoro aguacero  
y un chasquear de burbujas sobre la alcantarilla

 Entonces nos miramos buscando una respuesta
y luces de colores chispearon en el suelo,
tal vez a fin de año quedaron en la cesta

fuegos artificiales para correr el velo
de aquel tropel de nubes que perdieron su apuesta,
porque una luna de oro nos reflejó en el cielo.



miércoles, 3 de agosto de 2016

Bonilunio



Era la luna una farola de oro,
y el río iba espejando sus torrentes
para que se mirara en sus afluentes
que le ofrecían un caudal sonoro.

Feliz resplandecía con decoro,
reverberaba plena en sus vertientes,
bruñendo con estelas esplendentes
el burbujeante curso tan canoro.

Y un sauce que dormía en las orillas
soñaba que doraba su melena
entre cascadas de aguas amarillas.

Tembló la luna al vislumbrar la escena
pensando en la hojarasca de la trillas,
buscó una nube y evitó la pena.


Pequeño ombú



Tan solitario y verde en medio de mi pampa,
lejos del bosque umbrío y de tus compañeros,
esperas la visita de pájaros viajeros
que aniden en tu copa para animar tu estampa.

Fuiste semilla acaso que rodó por la rampa,
volando desde lejos sobre vados y esteros,
el sol quiso salvarte de fuertes aguaceros
y te abrigó con luces en una vieja trampa.

 Eras el ermitaño de verdes arrabales,
besado por las tibias lluvias de mediodía,
que me ofrecía sombra entre los pastizales

 y en un impulso alegre cedí a tu cortesía,
 deseando ser tu amiga burlé mis soledades
para escribir mis versos en grata compañía.



viernes, 29 de julio de 2016

Arbol de una existencia feliz










Éste era un árbol mágico que irradiaba colores,
su follaje de luces se proyectaba al cielo
y al final de la lluvia extendía su velo
para armar arcoíris con alegres albores.

Bajo su bella sombra yo miraba sus flores
perfumadas de dicha y prendía en mi pelo
alguna bien bonita que matizaba el suelo
y mi alma de inmediato se encendía de amores.

Me pregunté si él era un árbol de la vida
y entre sueños felices encontré la respuesta
porque sin darme cuenta descubrí la salida

por un camino llano sin subir por la cuesta
de penas o problemas y comprendí enseguida
que sus luces tornaban la vida en una fiesta.




lunes, 25 de julio de 2016

Amigas bajo la lluvia



La vida era una fiesta que regalaba amores,
jamás nos arredraban ni rayos ni centellas,
saltando sobre un charco salpicado de estrellas
abríamos felices paraguas de colores

se volvían sombrillas recogiendo las flores,
si el sol se divertía en las tardes más bellas,
las horas no entendían de envidias ni querellas
y los sueños tejían trayectos seductores.

Ahora que giramos en ronda itinerante
como un paseo atávico de luna cristalina
que transparenta el mundo de ayer en un instante

pintamos primaveras, jugando en una esquina,
 con risas que perfuman algún día fragante
de esta amistad que endulza como una golosina.



lunes, 11 de julio de 2016

Viajeros


Mientras me hamaco, miro
 el foco de la cámara, que es tu ojo virtual y consecuente,
 propicio a mi destino bajo algún cielo exótico,
 magnífico de sol o en claroscuro adiós de golondrinas.
 De pronto estoy aquí, frente al amanecer impostergable
que irrumpe tras un lienzo de gaviotas,
 pintando con sus luces de bengala praderas florecientes de colores.
Tal vez me has observado con sigilo
 puertas adentro de un palacio, desde el acantilado
 con rejas entreabiertas para encantar al más osado forastero,
  a través de moriscas ojivas desveladas
 o troneras afuera del navío, anclado en la bahía solitaria.
Me inundas de repente de verde ilusionado
para latir de nuevo en primavera
con tu mirada pródiga de océano
sobre el vaivén de la ola o de un columpio
que es pulso enmascarado y evidencia
 de la curva vital que navegamos.