Una cortina de oro se agita a la distancia
si la brisa
andariega perfuma la llanura
y entre prados de flores de fragante hermosura
las espigas menean su espléndida elegancia.
En trenzas amarillas prodigan la sustancia
que
enriquece la vida con amable ternura,
y el
viajero admirado descubre la frescura
de los
trigales rubios y su gentil prestancia
adornando
el paisaje en un mapa propicio
que el sol
ha destacado con su color divino
y privilegia
el mundo tan noble beneficio
del cereal
favorito como rey del molino,
bendecido
por todos en su poder nutricio









