lunes, 3 de abril de 2017

Miradas


Al mirar esos ojos -no sé quién será el dueño-,
mi corazón despierta con un roce de rosas,
y elijo el lapicero que habla de horas hermosas
 en las hojas de un libro que vuelan hacia el sueño.

Será algún nigromante que ha cambiado el diseño,
animando el desierto con su playa graciosa
ceñida por los mares y por la selva umbrosa
 con ágiles bandadas de un paisaje risueño.

El reloj se detiene en mi mundo que añora
vivir la fantasía desterrando ese ruido
de rutina y hastío que la vida deplora

con mágica añoranza de algún edén perdido
que el alma solitaria a veces rememora,
absorta en embelesos que borran el olvido.

martes, 28 de marzo de 2017

Hilandera de luz


¿Y es Jean Gray, quizá Selene o Rapunzel
la hilandera que proyecta su papel
con luz ámbar de limón en aluvión   
y decide si hay nocturno o claridad,
mientras duerme o se despierta la ciudad?
Media luna o áurea pluma es esa cuna
que ha mecido a nuestra diosa esplendorosa
cuyo pelo irradia sol, ése es el rol
de esa regia aurora austral, meridional
¿O es tal vez diosa boreal?
No es Laponia, es la blanca Patagonia.
bien sureña que derrama
el albor que urde la trama
de los días y las noches
 con los broches
del ocaso y la alborada
bien dorada y melodiosa
en las alas, en los silbos
 o en  el aire perfumado de las rosas
y en los sueños vespertinos de las cosas.


jueves, 23 de marzo de 2017

Ay, ave sideral... (Para un cuadro de Remedios Varo)


Ay, ave sideral, luna cautiva,
encerrada en la jaula de una torre.
prisioneras las dos, y el viento corre
las nubes de esa escala fugitiva.

Hoy la lluvia en mi verbo no es esquiva
que el estro del color nada se ahorre,
si el pincel de Remedios me socorre
con la luz de su genio siempre viva.

Y el albor titilante de una estela,
atrapada en las aspas de un molino,
haga girar la rauda manivela

en mis versos astrales de marino,
tripulantes del cosmos en la vela,
del barco de papel de mi destino.





domingo, 5 de febrero de 2017

Amores gatunos (Historia casi real)




Así se conocieron Linda y Teo,
una tarde de sol cuando mi gato
salió al jardín siguiendo un arrebato
y descubrió a su amiga en el paseo.

Todavía en las alas de Morfeo,
vi la versión felina del retrato
del hada de la nieve y en un rato
decidí atesorar su ronroneo.

Tres ovillos de nubes y otro bruno
jugaban en la cesta, ante mi asombro,
meses después faltaba la pareja.

Los críos se mudaron, quedó uno
que mira por encima de mi hombro
la luna que hoy desata la madeja.


Y en su cara refleja,
como si fuera un áureo camafeo,
 el misterio de amor de Linda y Teo.








viernes, 13 de enero de 2017

Iniciación


¿Quieres que te responda, mi tenaz pajarillo?
Si tu suave caricia me quiere enamorar,
sugiero que descifres el secreto del grillo
o que cambies tus cuerdas por diademas de azahar.

Son pruebas iniciáticas que forjan nuestro anillo,
lauros que un  caballero se afana por mostrar
para tejer el nido sobre un dulce membrillo
de ramas perfumadas con ventanas al mar.

Porque yo espero el cielo y el sol en nuestro altillo
y noches encantadas que nos dejen contar
lunas que las estrellas con su chispeante brillo
nos muestran, si entre sueños pretendemos volar.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Encuentro casual

     
Tu bicicleta asoma por angostas esquinas
de la ciudad perdida detrás de las montañas,
y el viento se divierte con bromas y  artimañas
 que dejan tras las ruedas surcos en serpentinas

Tu sombrero y tu falda  quieren ser golondrinas
y aletear con las rachas que desgajan las cañas,
quisieras refugiarte detrás de las cabañas
mas los viejos pedales rechazan las colinas.


Cuando ves la farola sobre aquella vidriera
una idea oportuna acude en tu socorro,
pero al golpear las manos vuela tu cabellera

y te quedas atónita cuando te alcanza el gorro.
aquel bello colega al pie de la escalera
seguido por los saltos de un travieso cachorro.



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viernes, 11 de noviembre de 2016

Naranjas y azahares





En un valle risueño el número de oro
se cuenta entre los gajos de frutos exquisitos,
iluminando el huerto con bellos farolitos
cuyas esferas guardan un cítrico tesoro. 

Sus mínimas estrellas eclipsan al meteoro
que cruza por las noches espacios infinitos,
y su esencia perfuma los amorosos ritos
de azahares y aleluyas cuando armoniza el coro, 

si la nave se enciende con las notas nupciales
encauzando el destino por cariñosas vías
desde aquella mañana con luz de naranjales,

y zumos milagrosos que alegraron los días
fortificando el cuerpo con nutrientes vitales,
que dieron al impulso pujantes energías.