viernes, 15 de noviembre de 2024

Melena para un rostro

 

Esa melena verde que enmarca un rostro hueco

dibuja, de repente, semblantes de la infancia,

tal vez sean espejos que el agua en su constancia

eterniza entre voces perdidas como un eco.


El manantial murmura que nunca estará seco

renovando su ciclo sin tiempo ni distancia,

 al reflejar las vidas que en cada circunstancia

surgen desde las piedras por algún recoveco.


Son mi madre y mi hermana que animan el vacío,

o aquella amiga alegre que partió tan temprano,

entre aquellas montañas que transparenta el río.


Y con cada retrato brota un árbol lozano

fragante y luminoso como el recuerdo mío

por hermeticos juegos del corazón humano.


sábado, 9 de noviembre de 2024

Noche mágica

 


Junto a la negra selva enmarañada

 el lago de cobalto azul bruñido

 espeja en un hipnótico chasquido

el ciclo de la luna tramontada


Con la noche celeste y constelada


emerges del islote sumergido


que fue el terruño donde tú has vivido


 y alberga tu silueta duplicada.


 Invocas a tu Astrid una y mil veces


con la historia de amor en ese lago


estelar, planetaria y poderosa


y el universo fulge ante tus preces


tus conjuros, tus fórmulas de mago


recobrando a tu estrella misteriosa…


 Ya en tu mano es la rosa


que perfuma tu líquido camino


con el agua imantada del destino.






jueves, 7 de noviembre de 2024

El reloj de las flores




En el reloj de las flores

se anuncia la primavera;

y han brotando los colores

en la mitad de la esfera.

De otoño es el lado opuesto 

que viste de lacre y oro,

decorando todo el resto

con su alfombra de rey moro.

Ya en mi verja el jazmín chino

y luego el jazmín de leche

se enlazan a un breve pino

y no hay viento que los eche.

Margaritas y gerberas

se pintan de blanco y rojo,

pues quieren ser las primeras

en alegrarme los ojos.

Y del reloj los colores

van esparciendo fragancias

que atraen a los picaflores

con exquisitas sustancias.

Pues ellos serán los bardos

del concierto de las alas

al despertar a los nardos, 

a las fresias y a las calas.

Ya prodigan las camelias

pimpollos de rama en rama  

y en el suelo las lobelias,

besos de cielo en la grama.

 Nomeolvides, pensamientos

 violetas y algún jacinto 

señalan bellos momentos

de este tiempo  variopinto.

Y al celebrar a las flores

y al colibrí en este juego

late mi reloj de amores

 como una rosa de fuego.


lunes, 4 de noviembre de 2024






El vestido fue manta en el otoño

sobre la oscura grama atardecida,

que despertó de pronto sorprendida

por el tul o el susurro de algún moño.


Se tendió la pareja complacida,

entre encajes en flor, orla o madroño,

y el viento ante la falta de un retoño

sopló hojas de oro como bienvenida.


La paz de aquella tarde dio cobijo

a fantasías, viajes y primicias

y una ilusión secreta con el hijo,


intercambiando sueños y caricias,

cuando bajaba el sol a su escondrijo

y las estrellas daban sus albricias.


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