En el fin
de la tierra encontré una gaviota
que
alcanzaba en el vuelo una playa nevada,
bien deseaba que fuese mi alma libre e ignota
pintando evanescente su silueta plateada.
Extendía mis brazos en la borda del barco,
pues la
metamorfosis prometía ser breve;
pensé que yo era el ave ascendiendo en el marco
de los
siete colores que esmaltaban la nieve.
La alegría me aislaba de mi entorno viajero:
mar y cielo confluían y un silencio rotundo,
mar y cielo confluían y un silencio rotundo,
marcando la frontera de aquel etéreo albero.
Fui pájaro o fui hada ya en ensueño profundo,
mi levedad
flotaba en torno al orbe entero
y crucé el arco iris en el final del mundo.
Soneto de singular belleza en el que me he recostado unos minutos.... gracias!
ResponderEliminarYa ves que estos blogs son perdurables, ahora que el bonito foro de Poesía Pura no está. No veo otro tan lindo que me ilusione, así que me quedaré aquí y visitaré tu foro, el de María, lástima que no tomé nota de los sitios de otros amigos poetas muy buenos para visitarlos, ya pasearé por tus jardines.
EliminarVeo tu poema y te veo a tí querida May, te veo feliz.
ResponderEliminarUn abrazo.-También tengo mi blog si lo quieres.
Gracias por compartir.-