huele a sangre de viña, huele a embrujo de uvas enamoradas,
de racimos más negros que esta oscura noche de playa.
Por la fosforescencia del oleaje navega tu
alma
y el vino se ha cuajado de fragancias, burbujas y ámbar,
entre toneles tintos añejados, madera y algas.
(Si bebes ese elíxir,
no te marchas ni hoy ni mañana
y en el lejano
estuario de algún río te espera el alba.)
Quiebra la copa del hechizo ahora, libera amarras,
tu rosa elige brisas favorables, suelta las jarcias,
yergue la arboladura, a sotavento cangreja y gavias;
orienta el astrolabio
hasta la estrella más anhelada,
tu singladura avanza hacia el islote de azogue y nácar
¡Que un cetáceo te alumbre con su esbelta cola de plata!
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