A veces soy ese pino
que entre sábanas de nieve
sueña con otro destino,
que transmutando lo eleve
hasta una roja ladera
perfumada de manzanas
porque es muy larga la espera
y muy frías las mañanas...
Al desprenderme del suelo,
pronto asoman los colores
cuando me elevo hacia el cielo,
con una lluvia de flores
que desprende mi ramaje
e inicio un mágico viaje
que me invita a la aventura,
entre el lago y su glaciar
que abaten la escarpadura
y se vuelcan en la mar.
Me transformo en capitana
después de un raudo viraje
porque mi fragata espera
cada nueva primavera
que el viento quiera soplar...
Y envuelta en mi larga capa
voy examinando un mapa
de extraña cosmografía,
pues con números y letras
por huecos negros penetras
en la cósmica armonía
de otras voces y, entre sombras,
estrellas que tal vez nombras
y te responden mutando
como fuente aganipea
que rumorosa platea
en la misteriosa onda,
del serpenteo del verso
flotando en pleno universo
de su fascinante ronda.